Buenas noches

La lluvia reaparece con un crescendo como de Big Band. Al rato, el cosmos completo se estampa licuado contra mi ventana. La gata se retuerce sobre sí misma en busca de una posición más cómoda en la que continuar su profundo descanso y me mira, quizás imaginando una existencia más humana y menos felina. Yo apuro mi vaso y decido que es hora de marcharse a dormir, pero antes de partir hacia la cama la observo y le paso la mano por el lomo, quizás imaginando una existencia más felina y menos humana. "Mañana será otro día", me dice. Le respondo con un leve ronroneo.

1 comentarios:

Anonymous | 23 de octubre de 2007, 6:24

actualiza un poco que hace mucho que no leemso tuas aventuras y desventuras.
jorgin

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